Psicología colectiva, percepción colectiva.

Puesto que vivimos en sociedad, las personas tenemos formas compartidas de percibir las cosas, la percepción es la relación que establecemos con lo externo a nosotrxs. Esta forma de percibir la información proveniente del exterior, se construye en colectivo y a lo largo de la historia. Por eso, Pablo Fernández (2002) en el texto: “Psicología colectiva de las cosas y otros objetos”, hace una revisión histórica desde la Edad Media hasta el año 2002 de cómo se ha ido transformando la forma de interactuar con los objetos en Europa y de la forma en la que asimilamos los conocimientos.

Fernández, primero compara al cofre  -objeto comúnmente utilizado en la Edad Media-  con la mente humana; se trata de espacios en los que no hay divisiones y en donde el contenido está revuelto y desorganizado. Después, el cofre evoluciona y se convierte en cajonera, lo que permite organizar el contenido en categorías. Cuando este artefacto aparece, se revela la obsesión que aparece en las personas de entonces por ordenar y clasificar el mundo.  La cajonera evoluciona hasta convertirse en una cómoda; en la que los múltiples objetos están específicamente clasificados según sus funciones. Cuando aparece la vitrina, hay ya en el mundo una cantidad de objetos –y de conocimientos- digna de presumirse, por lo que se inventa un mueble especial para este propósito.

El recorrido histórico termina en el 2002 (año del que data el escrito de Fernández). En esta fecha, los desarrollos computacionales estaban tomando vuelo. El autor de “Psicología colectiva de las cosas y otros objetos”, hace la comparación de la mente humana con una computadora,  aparato que también recibe el nombre de “ordenador”, aunque esta denominación es poco utilizada en México, evidencia la función que tienen las computadoras de ordenar nuestra información y casi nuestra vida. Fernández fue bastante visionario al expresar que las computadoras determinarían el estilo de vida de las primeras décadas del siglo XXI. Hoy en día, es imposible imaginar una vida práctica sin los dispositivos electrónicos y nuestra forma de pensar y de percibir al mundo se ha adaptado a ellos, nuestra mente está entrenada para entender la realidad virtual, para comprender que hay una web en la que se encuentra toda la información que podamos desear y que hay un plano no físico en el que suceden cosas; en el que se puede interactuar, perder o ganar, cometer crímenes o ser popular.  Una realidad creada y habitada en su totalidad por el ser humano.

Estamos viviendo una transformación inversa a la que se vivía cuando terminó la Edad Media, ya no existen los despertadores, ni las calculadoras, los reproductores de música son casi obsoletos y tal vez suceda lo mismo con los libros algún día. Ahora los objetos están siendo absorbidos por las computadoras y los celulares, (para ver un video corto que ejemplifica claramente esta situación, da click aquí). Y mientras desaparecen físicamente los objetos, la cantidad de información disponible es cada vez mayor.

Tres temas centrales del escrito de Fernández son: la percepción, los sentimientos y el vacío. El autor se refiere al vacío como “un espacio en vano que ya no es, como antes, el mundo, sino meramente su negación, como una especie de ausencia que asusta y que urge ser ocupado, o más bien tapado.” (Fernández, 2002, p. 12). Habla de cómo en la Edad Media, había un vacío cuyo origen era la falta de objetos y de cómo en la actualidad hay un vacío cuyo origen es la saturación de información.

Fernández ha identificado el vacío físico que tiene que ser llenado, por lo tanto, con objetos físicos, y por eso habla de la percepción, es decir, de la relación que establecemos con las cosas externas a nosotros, con lo otro. En este punto, mis creencias difieren de las de Fernández, el vacío está ahí porque queremos llenarlo con objetos, si son muy pocos no se llena y si son demasiados, se satura. El confundir la percepción con el sentimiento, es lo que nos hace sentir este vacío, pensar que podemos llenarlo con las cosas que percibimos y que se encuentran fuera de nosotrxs y no con lo que sentimos y con los elementos que están dentro de nosotrxs.

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Pensar que un vacío se puede llenar o vaciar con cosas y se puede saturar con información, es la fórmula para estar insatisfechos siempre. Una vez que valoremos lo que sentimos, que el frenesí tenga un lugar en nuestra vida y que nuestras relaciones sean más importantes que los objetos que nos rodean, entonces sí, podremos llenar ese vacío.

Fuentes

Fernández Christlieb, Pablo (2002) Psicología colectiva de las cosas y otros objetos. Psicología Social, Revista Internacional de Psicología Vol  1. No. 1 Pp. 9-20

Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=uGI00HV7Cfw

2 comentarios sobre “Psicología colectiva, percepción colectiva.

  1. Mariana me gusta tu reflexión y estoy de acuerdo contigo, sin duda alguna la cantidad inmensurable que existe a nuestra disposición aveces puede ser abrumadora pero lo que realmente llena un vacío son cosas que no se ven; son cosas que se sienten.

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