La belleza nace con tu mirada

“Si la normalidad es dominación y abuso, entonces hagamos de lo anormal una extraordinaria rebeldía”.

Cuando hablamos de belleza, nos referimos a aquella característica de las cosas que, al ser percibida por los sentidos, nos genera placer. Aparece cuando admiramos cosas que resultan tan armónicas y tan asombrosas, que nos dan gusto. Puede haber belleza de muchos tipos: auditiva, visual, sensual, gastronómica… puede residir tanto en cosas creadas por la naturaleza como en cosas creadas por las personas, la belleza y el arte amenizan la vida, representan la pasión que ésta contiene, tienen el propósito único de darnos placer. En un poema prehispánico atribuido al señor de Tlacopan (1487-1519) se expresa lo siguiente:

                Yo engasto esmeraldas: ¡es mi canto!

                ¿No es feliz el hombre que cual esmeraldas pule un canto?

                                               (Rodríguez, 1970, p. 82)

Así pues, la belleza da gusto a cada quien de forma diferente, volviéndose así, subjetiva y de estándares variables que pueden cambiar según la persona o la cultura, de forma que los estándares de belleza, están incluidos en el paquete de lo establecido por el sentido común. Así como aprendemos a usar una cuchara, aprendemos que la función de la joyería es resaltar la belleza. De esta forma, al ser educad@s y formad@s como buen@s habitantes de nuestra cultura, nos apropiamos de un reglamento que nos indica lo que nos debe gustar y lo que no, filtrando nuestra libertad de apreciar la hermosura de cualquier cosa, y orientando nuestras preferencias hacia ciertos polos. Así como está “monopolizado el sentido común” (como lo canta Gondwana), la belleza también. El casquete de saberes culturales que hemos adquirido, incluye un catálogo limitado de lo hermoso.

Un ejemplo muy claro de esto, es la percepción que se tiene de la gordura o la delgadez, cuya etiqueta varía a través del tiempo. En la actualidad, los modelos de belleza femenina que nos son presentados, son en su mayoría mujeres delgadas, con quienes se transmite el mensaje de que para ser bella hay que tener así el cuerpo, sin tomar en cuenta que los cuerpos pueden variar en forma y tamaño. Este ideal estético, excluye a una parte importante de la población y genera una discriminación fuertísima llamada Gordofobia, poniendo trabas en la construcción de la sana autoestima, como se evidencia en el siguiente trailer: https://vimeo.com/98210402   

El problema de tener un abanico reducido y específico de cosas bonitas, es que estamos acostumrbadxs a ignorar lo feo, a rechazarlo, a discriminarlo, a sacarlo de nuestras posibilidades, reduciendo así nuestro mundo e impactando en la construcción de la identidad de quienes no encajan en la norma estética.

cEvin Key, en su canción “Beauty is the enemy”, hace la propuesta de valorar lo feo, defiende que “quienes bucean bajo la superficie, glorifican lo grotesco” y que la belleza es el enemigo, pues nos impide apreciar las cosas que escapan del estándar, “Aceptar la fealdad es la redención de la vanidad”. ¿Qué pasaría si nos relacionamos también con las cosas feas, si convertimos lo feo en hermoso y permitimos que lo grotesco nos produzca placer al mirarlo?

Puesto que la belleza es subjetiva, podemos hacerla aparecer en cualquier cosa que veamos. Tenemos la capacidad de hacer a un lado los estándares de belleza aprendidos y encontrar hermosas cosas que no son socialmente valoradas como tal: podemos ver la hermosura no solo en la luz, sino también en la oscuridad, no solo en la alegría, también en la tristeza, no solo en lo joven, también en lo viejo, no solo en lo bonito y tierno, también en lo desagradable.

Abramos nuestra mente y apreciemos las variaciones de la vida. Que la belleza se convierta, no en un estándar, sino en nuestra capacidad para observar lo maravillosas que somos las personas, lo perfecta que es la naturaleza, lo impresionante que es la expresión humana en cualquiera de sus presentaciones artísticas, que viajemos con la música, que nuestro paladar festeje cada bocado, que cada momento sea apreciado tal y como está sucediendo, que la fealdad se convierta en belleza y la belleza en fealdad, que los límites entre estos dos conceptos de difuminen, y que nuestra mirada se impregne de un placer que nos permita disfrutar la belleza en cualquier cosa que miremos, y que, si algo nos parece feo, no sea discriminado por esa razón.

Abramos nuestras mentes, ampliemos nuestro sentido común.

Referencias

Riot and Roll, (2015) Gordofobia: el peso del capital. Recuperado Recuperado el 21 de Febrero, 2016 de:

http://www.riotandroll.com/#!Gordofobia-el-peso-del-capital/c11it/55b8b28f0cf2dce5af6325b6

Núñez, J. C. (2012) Esbozo sobre la Felleza, Revista Replicante. Recuperado el 21 de Febrero, 2016 de:

http://revistareplicante.com/esbozo-sobre-la-felleza/

Rodríguez, A. (1970) Historia de la pintura mural en México, El hombre en llamas. Almania Thames and Hudson: Alemania. P. 82.

 

2 comentarios sobre “La belleza nace con tu mirada

  1. No estaría muy seguro de decir que la belleza es subjetiva, como si cada sujeto si hiciera una idea de esta de forma independiente. En todo caso diría que es intersubjetiva, y que es en la intersubjetividad donde se construye eso que luego llamamos “objetividad”. ¡Muy buenas reflexiones!

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